The Strypes (La 2 de Apolo, 04/02/18)

The Strypes (Foto: Ignasi Trapero)
The Strypes (Foto: Ignasi Trapero)
The Strypes (Foto: Ignasi Trapero)
The Strypes (Foto: Ignasi Trapero)
The Strypes (Foto: Ignasi Trapero)
The Strypes (Foto: Ignasi Trapero)
The Strypes (Foto: Ignasi Trapero)
The Strypes (Foto: Ignasi Trapero)
Max Meser (Foto: Ignasi Trapero)
Max Meser (Foto: Ignasi Trapero)
Max Meser (Foto: Ignasi Trapero)
Max Meser (Foto: Ignasi Trapero)

Cualquiera que haya viajado a Irlanda, tierra natal de este cuarteto, habrá percibido que es un país en el que se respira amor por la música. Gente paseando por las calles de sus pueblos y ciudades cargando sus instrumentos, jams improvisadas en los pubs, personajes ebrios que te cuentan mil batallitas pretéritas en conciertos de Thin Lizzy o Rory Gallagher, monumentos a los caídos (un servidor guarda con especial ilusión la foto con la estatua de Phil Lynott situada en las calles peatonales del centro de Dublín), agendas de conciertos ricas y eclécticas, familias enteras bailando endiabladamente al ritmo de los sonidos tradicionales… en definitiva, un contexto idílico para los melómanos irredentos.

Es en ese contexto que pudimos llegar a comprender cómo en 2013 un cuarteto de adolescentes que bordeaban a duras penas la mayoría de edad nos volaban la mente con ‘Snapshot’, un disco demoledor de sonido endiablado que nos remitía directamente a las bandas de pub rock de finales de los 70’s. Unas canciones punzantes, expansivas y sudorosas revivían el espíritu bluesy de Dr. Feelgood, Yarbirds o los primeros Stones y alucinábamos cómo un grupo de criajos podía reproducir el alma de todo aquello con una madurez y una personalidad asombrosas.

The Strypes (Foto: Ignasi Trapero)
The Strypes (Foto: Ignasi Trapero)

Hemos tenido que esperar cinco años y dos discos más para poder disfrutar –ya en su veintena- de uno de sus míticos directos en una sala de nuestra ciudad. Después de haber colgado el cartel de Sold Out en el resto de fechas españolas Barcelona les recibía en una noche fría y lluviosa, y con tan sólo tres cuartos de entrada –siendo generosos- en el local.

Salen a escena y la primera descarga de energía que perpetran con el clásico ‘Rollin’ And Tumblin’’ de Hambone Willie Newbern ya nos hace presagiar una noche de alto voltaje. Una declaración clara de intenciones y un voto de respeto por los mayores antes de atacar sus composiciones.

The Strypes (Foto: Ignasi Trapero)
The Strypes (Foto: Ignasi Trapero)

Juventud, divino tesoro. Ross Farrelly, parapetado tras sus gafas de sol Wayfarer saca lo mejor de sus registros vocales un punto descarnados con una actitud chulesca a la vez que hierática, Pete O’ Hanlon golpea al bajo con precisión mientras salta y se contornea llenando el escenario. Evan Walsh a la batería dirige el cotarro con autosuficiencia y la seguridad que da ser el compositor principal de la banda. Ciertamente la sección rítmica de The Strypes es de lo mejorcito que ha visto un servidor en los últimos tiempos. Josh Mc Clorey cumple con una discreta perfección su cometido a las seis cuerdas. Si los miramos de una manera global conforman un verdadero equipo, todas las piezas encajan en un engranaje preciso y explosivo por igual.

El repertorio repasa lo mejor de sus tres obras y si bien sus canciones más melódicas y directas como ‘Cruel Brunette’, ‘I Need a Break From Holidays’ o ‘Behind Closed Doors’ nos ponen de buen humor y hacen que se nos vayan los pies, son los pasajes más oscuros y blueseros como ‘Angel Eyes’ o ‘What A Shame’ que aparecen a partir de la mitad del concierto los que hacen llegar a la banda a sus cuotas más altas de inspiración. Guiño a Phil Lynott haciendo sonar algunos riffs de ‘Cowboy Song’ antes de atacar ‘Still Gonna Drive You Home’ y ya al final del set, el público se arrodilla literalmente con ‘Scumbag City’ para luego romper su pleitesía con un salto hacia la euforia y el desenfreno.

Los bises nos regalan una demoníaca versión del ‘Heart Of The City’ de Nick Lowe y un ‘Blue Collar Jane’ que, tras una hora y cuarto de intensidad y sudor dan por finiquitado un concierto de esos que te devuelven la fe en la música y en el Rock.

The Strypes (Foto: Ignasi Trapero)
The Strypes (Foto: Ignasi Trapero)
Escrito por

La vida es constante evolución. De rockero irreductible a melómano ecléctico, este costalero de los riffs pesados con los años ha mutado a amante de las voces femeninas y los ritmos añejos, siempre profesando simpatía y admiración por freaks y outsiders. Nirvana, Iggy and The Stooges y Pixies siguen resonando en mi cerebro al mismo tiempo que My Morning Jacket, Band Of Horses, Nick Waterhouse o Laura Marling sin olvidarnos de los Cramps, Daniel Johnston, Tiny Tim o Thor. Desde 2001 he colaborado en diversos medios de prensa musical.

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