The Black Angels (Apolo, 01/09/18)

The Black Angels (Foto: Rubén García)
The Black Angels (Foto: Rubén García)
The Black Angels (Foto: Rubén García)
The Black Angels (Foto: Rubén García)
The Black Angels (Foto: Rubén García)
The Black Angels (Foto: Rubén García)
The Black Angels (Foto: Rubén García)
The Black Angels (Foto: Rubén García)

Uno de septiembre y la depre post vacacional asomando en la esquina. Espíritu de rebelión y voluntad de evasión. No hay mejor manera para dar por concluidas las vacaciones que hacer un último e intenso viaje.

Sala Apolo. Todo a oscuras. Una Niña juega con un payaso al tres en raya. Sus frentes se expanden hasta la estratosfera. Cien millones de ojos inertes nos miran. Los visuales de Mustachio Light Show son nuestro Mago de Oz particular para esta noche. Aparecen los Black Angels. Vienen desde Texas al rescate. Se abre un agujero multicolor e interdimensional en el escenario. Empiezan a sonar los acordes de “Bad Vibrations”. Despegamos. La voz de Alex Maas nos atrapa. Suena profunda y envolvente. Christian Bland dispara texturas sonoras con la guitarra que hacen girar el agujero de color. La grácil contundencia de Stephanie Bailey a la batería espanta y resucita demonios al mismo tiempo. El multi-instrumentista Kyle Hunt muta de piel en cada estación del trayecto.

The Black Angels (Foto: Rubén García)

Primeras turbulencias. “Medicine” para curar nuestros males. Pese a que los ángeles negros nos hipnotizan con “Half Believing” nuestras esperanzas de sobrevivir a la velada son cada vez más firmes. “Currency” cae sobre nosotros como una bomba de neutrones y retroalimenta nuestras baterías. Con “Black Grease” nos adecentamos para dar nuestro mejor perfil en la foto de un millón de colores que están componiendo estos tejanos del infierno. “Better Off Alone” nos aleja por momentos de resto de los mortales y “I Dreamt” nos acelera ese viaje onírico-sensorial hasta fundir millares de neuronas de nuestro reblandecido cerebro. Bises. Sensación de despedida, no sin antes pisar un campo bañado de sangre lleno de “Young Men Dead”. Oscuridad. Las caras de Cary Grant y Grace Kelly se derriten ante nuestra atenta y lisérgica mirada mientras el trepidante viaje llega a su fin. Prueba superada.

The Black Angels (Foto: Rubén García)

El tedio post-vacacional ha sido vencido. Ya era hora de poder disfrutar de The Black Angels en una sala, mirándoles a los ojos, evadiéndonos con sus melodías, volando con sus atmósferas, sintiendo que un reverso interdimensional de nuestro universo puede ser posible siempre que ellos estén presentes. Ángeles negros, ¡que un Dios amarillo os bendiga!

Escrito por

La vida es constante evolución. De rockero irreductible a melómano ecléctico, este costalero de los riffs pesados con los años ha mutado a amante de las voces femeninas y los ritmos añejos, siempre profesando simpatía y admiración por freaks y outsiders. Nirvana, Iggy and The Stooges y Pixies siguen resonando en mi cerebro al mismo tiempo que My Morning Jacket, Band Of Horses, Nick Waterhouse o Laura Marling sin olvidarnos de los Cramps, Daniel Johnston, Tiny Tim o Thor. Desde 2001 he colaborado en diversos medios de prensa musical.

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