Libros: Rendición, de Ray Loriga

Siempre he sido de tener uno o dos libros preparados para leer en cualquier momento, aunque no ha sido hasta hace unas semanas cuando me ha invadido, de nuevo, ese hambre literario que devora sin parar cuanto cae en tus manos. A diferencia de muchos, no es el verano la mejor época para leer en mi caso. Y este año no ha sido una excepción.

El otoño, sí. Debe ser por culpa de alguna reminiscencia del pasado estudiantil. Son varias las novelas que he terminado en las últimas semanas, pero ninguna con las ansias que me ha generado el debut en el mundo de Ray Loriga. En el universo, más bien diría, de un escritor que con ‘Rendición’ (Alfaguara), precisamente, nos traslada a un universo o a un mundo más allá del conocido. En los tiempos que corren podríamos creer incluso que no estaría mal como alternativa, pero nos equivocaríamos. Ray Loriga  juega con esa ilusión que ya presientes desilusión nada más iniciarse el camino hacia ella.

Directo y sencillo. Sobran los adornos y los adjetivos en un relato acorde con el mundo que narra. Un mundo en el que lo que sobra no es lo superfluo, sino lo realmente importante. La intimidad resulta imposible en una ciudad en la que nunca se hace de noche y todo, como bien indica su nombre, resulta transparente y a la vista de todos. Tampoco hay radio ni televisión. Apenas algo música y unos cuantos libros y películas bien seleccionadas para que no haya riesgo a pensar por uno mismo. Eso que peligrosamente empieza a hacer el protagonista de una historia que va descubriendo como todo deja de tener importancia. Las relaciones personales, lo primero. Ah, tampoco existen los olores. Todos quedan anulados por una ‘mágica’ agua cristalizadora. ¿Os imagináis la vida sin olor? ¿Sin ese aroma que nos recuerde a la infancia o el olor de esa persona tan especial?

La a priori felicidad que comporta la calma y la seguridad en medio de una guerra inacabable va transformándose en angustia, en incomodidad y malestar a medida que avanza la historia. Sin sobresaltos, como la vida en esa ciudad que vela por la felicidad y las necesidades de las personas. La siente el protagonista de ‘Rendición’ y el lector. Ray Loriga logra que te sientas tan atrapado como los habitantes de la Ciudad Transparente y que desees gritarle que sí, que se escape de todo ello y que no trate de llevarse a nadie con él. Hay revoluciones que solo pueden tener lugar en uno mismo. Sin pretender contagiar a otros, simplemente haciendo lo que uno siente y sabe que debe hacer para ser feliz y libre y deseando que poco a poco muchos otros reaccionen. Celebrándolo si pasa, pero sin esperar nada. Al fin y al cabo, cada uno de nosotros solo podemos ser dueños y responsables de nosotros mismos. De nuestros pensamientos, nuestras dudas vitales y nuestros actos. El resto se nos escapa de las manos.

 

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Periodista y alma viajera. Me gusta el movimiento y no entiendo la vida sin música. Conciertos y viajes son mis placeres culpables

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