Documental: ‘El Indie Ha Muerto’

Grandes popes del género publicando en multinacionales; Los Planetas adaptando canciones trap; festivales que van de indies y tienen a Los Del Río o Leiva como cabezas de cartel… la actualidad nos lleva a hacernos la eterna pregunta por la que han pasado todos los estilos musicales de la historia: ¿el indie ha muerto? Eso es lo que se cuestiona la publicista y comunicadora audiovisual murciana Teresa Camino en un interesante documental en el que intervienen periodistas, músicos, fotógrafos, fans… en concreto, Julio Ruiz, Marta Fierro, Javier Sierra, Fernando de Torres Valentí, Guillermo Galguera (Bravo Fisher!), León Bosch y Juan Pablo Añez (Mirémonos), Carlos Pérez de Ziriza, Carlos Fernández, Elena Carrilero, Juan Pedro Jiménez, Bruno Laencina, Jaime Leiva (The Meatpies), y José A. Rueda. Otras cuestiones por resolver: ¿Se puede considerar el indie un género musical, o simplemente una manera de hacer la cosas? ¿Qué narices es el indie? ¿Realmente existe? ¿Tiene sentido usar ese término hoy en día? Si tenéis 19 minutos de vuestro tiempo y os interesa el tema, ahí van unas cuantas reflexiones al respecto, amenizadas con canciones de Los Planetas, Australian Blonde, Love Of Lesbian, Sr. Chinarro, Sunday Drivers…

benicassim95¿Ya lo habéis visto? ¿Qué os ha parecido? Yo no me puedo quedar sin dar mi opinión al respecto: servidor entiende el indie como una manera de hacer las cosas, y no como un género musical. Siguiendo la proclama punk de los años ’70 del ‘Do It Yourself’, indie debería ser aquello que se hace de manera independiente, al margen de la industria y sus maneras de hacer más conservadoras, con total libertad artística y sin autocensuras políticamente correctas, con un punto de transgresión, rebeldía y crítica al sistema… y tan indie puede ser una banda de guitarras como un artista de hip hop, metal o folk. La cuestión, seguramente, es la perversión lingüística que ha sufrido el término ‘indie’, desde el momento en que la industria lo ha visto como un filón de mercado y lo ha adaptado y desnaturalizado, vendiéndonos productos prefabricados que bien poco tienen que ver con los valores y las ideas que se le presuponían originalmente a esa palabra.

De la misma manera que ha pasado histórica y cíclicamente con tantísimos otros estilos (el jazz en los años ’20, el rock’n’roll en los ’50, el punk en los ’70, el hip hop en los ’80, el grunge en los ’90…), cuando el sistema ha detectado movimientos juveniles (y, en este caso concreto, musicales) que podían ser peligrosos porqué hacían pensar a la gente y cuestionaban la autoridad establecida, la manera tradicional de hacer las cosas, o incluso de vivir la vida, rápidamente ha utilizado siempre la misma táctica de autoprotección: engullir ese movimiento cultural o corriente de pensamiento, y banalizarlos o pasarlos por el filtro hasta convertirlos en inocuos o inofensivos, y vendértelos como un producto aceptado mayoritariamente por la sociedad. Y eso, para mi, es exactamente lo que ha pasado con aquél torrente fresco de bandas que surgieron en los años ’90 en España, en una escena que bien poco tiene que ver con lo que actualmente se suele denominar ‘indie’. Al igual que ‘hipster’ ha perdido su significado original que denominaba a los aficionados al jazz de los años ’40, y se ha convertido en un adjetivo para calificar a modernos con 0 sustancia a los que sacarles la pasta con ropa cara, barberías caras o bicicletas caras, ‘indie’ ha perdido su sentido y ahora se utiliza de manera alegre y gratuíta para englobar una enorme franja de mercado de la industria del espectáculo. En ese sentido, quizás sí que se pueda considerar que el indie ha muerto. Pero la buena noticia es que, cuando una escena muere, la siguiente ya está a punto para intentar reventar lo que le antecede, y expresar nuevas maneras de ver y sentir la vida y el mundo que nos rodea. ¿Quizás el trap del que tanta gente se ríe? Quién sabe. Habrá que estar con los ojos y los oídos bien abiertos…

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Rarito como un tema de Sonic Youth; me excito con el ‘Psycho’ de los Sonics; si me cabreo, Pistols, RATM, riot grrrls o Los Punsetes; me ponen igual soul, r’n’b, ye-yé, garaje, punk, r’n’r, indie o brit-pop. De mayor quiero ser Patti Smith, Iggy o John Waters. Ateo hasta que conocí a PJ HARVEY. Fui negro en otra vida… y hago el impostor como periodista musical y deportivo en radio, TV, webs y revistas varias.

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