Cat Power (Razzmatazz, 01/11/18)

Cat Power (Foto: Indie Lovers)

Chan Marshall es una artista singular, y en ello reside gran parte de su genio y de su talento. Con una trayectoria de más de dos décadas llena de vaivenes, subidas, bajadas a los infiernos y vueltas a subir, llegaba a la sala Razzmatazz dentro del Cruïlla de Tardor con nuevo disco de Cat Power bajo el brazo, ‘Wanderer‘, y un contexto personal muy diferente al de sus últimas visitas en el Cruïlla 2013 o en el Auditori el año siguiente. Atrás han quedado sus problemas con el alcohol o sus depresiones, en una renovada vida presidida ahora por su maternidad y ese hijo de 3 años que le ha cambiado la perspectiva y el estado de ánimo. Cambios que quedaron reflejados anoche en una puesta en escena menos histriónica y mucho más reposada, con la única excepción de esa excéntrica obsesión por prohibir fotógrafos en el concierto (no sólo profesionales, sino que en mitad de una canción llegó incluso a obligar a los miembros de seguridad a expulsar de la sala a un chico que debió excederse fotografiando o grabando parte del concierto).

Sobre las 21:15h salió al escenario con lo que parecía un largo cigarro en su mano izquierda (los que estaban más cerca advirtieron que se trataba de una barra de incienso) y vestida de negro, y con largo cabello oscuro que luego coincidimos que le daba un aspecto a Maria del Mar Bonet. Acompañada de la bajista y batería Alianna Kalaba, la guitarrista Adeline Jason, y el teclista Erik Paparazzi, empezó la velada saltando 20 años atrás, con un ‘He Turns Down’ que marcó el tono de lo que iba a ser todo el concierto. Cantando con doble micro con efectos, Marshall hizo gala de toda su fragilidad vocal y emocional (en el sentido positivo), para llevarnos a un estado de calma hipnótica, sólo rota por los habituales cretinos maleducados que van a los conciertos a dejarse ver y a hacer la tertulia, con una actitud de absoluta falta de respeto al artista y al resto de público. Algún día algún artista debería largarse del escenario y no continuar el concierto hasta que no expulsen de la sala a todos estos especímenes que ponen en duda la existencia de inteligencia humana en el planeta tierra. Eso, o paliza colectiva entre el resto de los asistentes.

Otra de las pautas del show que quedaron reflejadas desde el inicio fue la gran presencia de versiones en el repertorio. No es ningún secreto el gusto de Chan Marshall por los covers de otros artistas, porque ha hecho discos enteros con canciones ajenas. Y ayer las versiones también tuvieron mucho protagonismo, siempre llevadas a su particular universo que a veces hace difícil reconocerlas. Anoche hubo especial preponderancia del gran Nick Cave y su entorno: no sólo sonó por los altavoces en los prolegómenos del concierto, sino que durante el show de Cat Power hubo momentos para que sonaran un fragmento de ‘Into My Arms’, y versiones íntegras del ‘Shivers’ de The Boys Next Door (banda que acabaría desembocando en The Birthday Party), o incluso del ‘Great Waves’ de los Dirty Three del inseparable de Cave, Warren Ellis. También cantó fragmentos del ‘I Am Stretched On Your Grave’ de Sinead O’Connor o del ‘These Days’ de Nico, y también versionó íntegramente el ‘Pa Pa Power’ de los Dead Man’s Bones de Ryan Gosling, o el ‘White Mustang’ de Lana Del Rey, con quien giró y canta a medias una canción del último disco, ‘Woman’, que anoche interpretó Marshall en solitario.

Precisamente esa fue una de las canciones del último disco que sonaron en Razzmatazz. Y posiblemente fueron menos de las esperadas (‘sólo’ 6 de las 11 de ‘Wanderer’), pero seguramente eso importó bien poco. Y es que fue uno de esos shows más de ambientes que de canciones, donde las emociones llegan de elementos como la voz o el suave acompañamiento instrumental, llevando al oyente a un estado de reposo y paz interior. Como la que parece sentir la Chan Marshall de 2018, y que quedó perfectamente reflejada en la canción final: una ‘The Moon’ minimalista (y única concesión a su celebradísimo ‘The Greatest’), con la repetitiva linea de guitarra como única acompañante a la preciosa voz de la artista de Atlanta, que acabó haciendo una proclama: el mundo hoy en día está loco, y lo único que realmente importa son las personas y la vida interior de cada uno de nosotros. Y la música de Cat Power es una magnífica manera de canalizar esa búsqueda, interna y externa.

Cat Power (Foto: Indie Lovers)

Setlist:

  1. He Turns Down
  2. Into My Arms / Dark End Of The Street / I Don’t Blame You / I Am Stretched On Your Grave / Horizon
  3. Robbin Hood
  4. These Days / Song To Bobby
  5. Woman
  6. Pa Pa Power
  7. Me Voy
  8. In Your Face
  9. Great Waves
  10. Metal Heart
  11. White Mustang
  12. Cross Bones Style
  13. Manhattan
  14. Shivers
  15. Good Woman
  16. Wanderer
  17. The Moon

 

Escrito por

Rarito como un tema de Sonic Youth; me excito con el ‘Psycho’ de los Sonics; si me cabreo, Pistols, RATM, riot grrrls o Los Punsetes; me ponen igual soul, r’n’b, ye-yé, garaje, punk, r’n’r, indie o brit-pop. De mayor quiero ser Patti Smith, Iggy o John Waters. Ateo hasta que conocí a PJ HARVEY. Fui negro en otra vida… y hago el impostor como periodista musical y deportivo en radio, TV, webs y revistas varias.

3 Comments

  • El chico estaba grabando con el movil, ella le pidió que parase y en un principio lo guardó, pero tenia algo en el bolsillo, me imagino que para grabar el sonido y continuaba encendido, cuando ella lo vió, llamó a los de seguridad.
    Y creo que llevaba incienso, no un cigarrillo. En primera fila llegaba el olor a incienso.

  • Nos pilló más a la izquierda y no acabamos de ver qué hacía el chico, pero un amigo que estaba más cerca de él nos comentó luego lo del móvil. Hostia, me pareció un cigarrillo, pero estaba más a la izquierda y no percibí el olor a incienso. Y como tampoco dejó tomar imágenes de ningún tipo, no ha habido manera de contrastarlo. Gracias por las aclaraciones! 🙂

  • Hola! Efectivamente el señor expulsado de primera fila llevaba una grabadora, y es lo que la seguridad del local le requisó. A la salida vimos como se la devolvían.

    Por lo demás, un concierto maravilloso, una atmósfera íntima y acogedora, perfecto para el Otoño!

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